Tu calma y mi calma

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Tu calma y mi calma

Madre, tan sólo busco tu calma, tu ansiada paz que al mismo tiempo es mi calma. Esa calma que reposa en manantiales claros, de finos paisajes invernales. Esa calma que traspasa el umbral de la muerte. Esa calma que se escucha, en mitad de una noche fría y clara. Clara e inocente, esa calma que apaga la llama del rencor y de la rabia. ¡Dulce remanso cálido de paz y de calma!…
Cuando tu corazón late fatigado y fríamente extenuado, yo despierto a gritos, al instante, entre llantos y quebrantos. Son enormes sollozos de una apasionada vida. Vida tatuada en mi piel morena, con rescoldos y brasas de hogueras fatuas. Vida, semilla del fruto prohibido de un amor apasionado y cautivo.
Añoras el dulce sabor de la miel de romero en las frías madrugadas, donde corceles alados cabalgan por suaves praderas mojadas. Mojadas con las gotas finas del frío rocío del alba. Y tu ego y alter ego luchan en esa eterna espera, mientras van transcurriendo los días en eterno silencio.
¡Desatinos y tristes desvaríos! Ultrajan tu memoria falsos espejismos de plata. Plata fundida, en viejos cuencos de madera tibetana sagrada.
Vacías la pesada mochila que carga tu apasionada alma de princesa enjaulada. Atmán interno, esencia cubierta con djellabas y túnicas negras sagradas. Túnicas negras, levemente aterciopeladas con dulces destellos de estrellas irisadas. ¡Dulce espera de estrella irisada! ¡Dulce espera de mariposa blanca y etérea! Mariposa de infinitas alas solidarias. Alas que se despliegan hacia las montañas nevadas, bajo los cielos azules de Asia. Mas tú, madre, adorada y querida buscas refugio entre nubes blancas de algodones, entre las ramas de un árbol que alcanza los techos celestes.
Nadie podrá arrebatarte esa dulce mirada de niña inocente, esa mirada brillante de humildad y eterno coraje. ¡Madre, siempre serás mi adorada princesa! ¡Madre, siempre serás el diamante salvaje, en mi corazón más brillante! ¡Siempre serás la estrella polar que guíe mi lento caminar, en este bosque sombrío, en esta jungla desierta y salvaje! Madre, estrella de los mares, pinta ese cielo nublado de tus días con estrellas inmaculadas. El guardián del jardín del Edén cuida y acaricia tu alma bella con palabras llenas de pasión.
El Ser Supremo alivia, como una suave brisa, el fuego de tus heridas mortales. Pensabas ser inmortal, mas tú también vives el paso del tiempo en la dulce eternidad consciente. Tiempo que deja huellas tatuadas en tu rostro cansado y sereno. Rostro alivio de brisa y fuego…
Madre, estrella de los mares, siento alegría desbordante por la inmensidad de tu inefable amor. Amor ardiente de corazones esenios, bajo los vientos indomables de tu amado desierto de Judea. Amor de pasión roja, de fuego sagrado, amor sincero entre rebrillos de soles, entre mares despiertos.
¡Aléjate de los feroces leones del desierto! Sus garras acechan y atrapan tu sincero corazón desgarrado y maltrecho. Yo madre, perdono y olvido su indiferencia hacia ti. No merecen réplica, es cierto y tú lo sabes. Olvida sus palabras hirientes que hacen daño a tu esencia luminiscente. Recuerda sólo los instantes sublimes bajo los árboles sagrados de neem. Recuerda esos atardeceres calmos y apacibles en el valle de Kashmir. Sueña con la danza de la luna, en los cielos inmaculados bajo la luz infinita de Ladakh. Recuerda, eternamente, el fuego ardiente de la hoguera de tu amor en Srinagar. Recuerdos de dulces sueños, sueños de corazones esenios en el inefable despertar a la luz, en el despertar a la suprema consciencia universal.
Después de tanto tiempo en la tremenda oscuridad, hoy veo por fin luz blanca en mi horizonte; asid amllal…
Jamás pensaste que me ayudabas a madurar, a aprender de mis propios errores y de mis inmensos defectos. Madre, te doy las gracias, hoy y para siempre. Hoy sé que puedo volar libre hacia mis sueños y que éstos se conviertan en realidad.
Por fin siento en mi sangre ardiente correr la suprema libertad. Libertad de los hijos de la luz infinita consciente. Libertad del pueblo esenio en el despertar hacia una nueva realidad existencial. El despertar del pueblo a un nuevo pensamiento iniciático, en Jaram.

Maika Etxarri
Copyright prosa poética y fotografía

Acerca de palabrasdeluzypaz

Soy un espíritu libre poeta, enarbolando la bandera de la paz y libertad, en este universo existencial. Vivo en el eterno presente, aquí y ahora, bajo el poder del amor, sin la incertidumbre del mañana, sin la esclavitud del nuevo orden establecido mundial. Maika Etxarri Escritora, poeta, blogger y fotógrafa Autora del libro: La rosa del desierto
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