Rabí, mi corazón llora en el silencio dormido

Rabí, mi corazón llora en el silencio dormido

Rabí, tu sufrimiento es mi sufrir, en el océano inmenso de este pedazo de mar. Maestro, me duele verte cabizbajo, estrechando tu propio pensamiento y sentimiento perdido. Conozco con desvelo nocturno tus desengaños y tu historia más amarga. Dame la oportunidad de demostrarte la esencia profunda de mi propio ser. Ser herido y magullado por los tristes desarraigos.
La sangre corre por mis venas, llena de pasión ardiente. Ardiente y caliente está mi savia profunda, que alcanza las raíces profundas de la tierra dormida. Tierra dormida y paciente.
Pasión desmedida es lo que siento, quizás esté equivocada, lo sabes amor mío, ya que todos cometemos errores secretos y desvelos. Mi error fue el peor de todos, me perdí en el laberinto del desierto de la sinrazón, al borde del umbral de la muerte. Mas hoy existe esperanza, en el eterno presente, aquí y ahora.
Palabras dulces escapan, como rayos verde esperanza. Cuando llegue ese ansiado momento, me gustaría contemplar de nuevo, en tu horizonte, esas nubes blancas de algodón de azúcar de caña. Azúcar de caña morena, dulce y amarga. Amarga como la hiel, dulce como el rocío del alba, en la melosa melodía de nuestras apasionadas madrugadas. Azúcar de caña en tu rojo amanecer, que endulza tu amarga soledad, en cada breve pausa, en cada breve silencio, en cada respiración que exhalas.
Cada rojo amanecer es un dulce instante de amor inmortal. Cada amanecer es ola infinita de vida, en la orilla de este mar, que es tu mar y mi mar. Imaginaré un nuevo día, un nuevo amanecer, donde tus ojos brillen en la dulce oscuridad, a orillas del mar Muerto.
Si un día se apaga mi luz, te pido tan sólo que refugies tus cálidos besos en los míos. Maestro mío, mi dulce amor, mi águila roja de primavera despierta y dulcemente secreta. Estrellas lejanas desaparecen en la Vía Láctea, en un agujero negro profundo del abismo perdido. Prométeme quererme, como yo te quiero a ti, en la profundidad de estos laberintos perdidos.
Sabes cuánto tropecé con millones de obsesiones, mas te puedo ofrecer miles de poemas, con el fuego de mi corazón, con la chispa de mi dulce amor. En otra vida puede ser que me vuelvas a encontrar, mas no quiero ahora perderte en la selva de la sinrazón. Son fuegos fatuos, rojos de pasión, en la flor profunda de mi corazón. Fuegos tenues que brillan, como chispas incendiarias, en la noche de las luciérnagas.
Busca en tus recuerdos amor. Sé que no soy aquella que ocupó tu corazón, lleno de inmenso amor, mas intento luchar por lograrlo. Tengo días de inconmensurable paz, de infinita tranquilidad, caminando descalza por las orillas del lago Tiberíades. El mar está revuelto por la tormenta de tus miedos. Sé que tus ojos miran su corazón y su alma, en tu pasado. Y mi corazón llora y grita en el silencio dormido. Quisiera haber sido yo la elegida, la que perdiste, tan sólo por ver de nuevo tus ojos brillar al sol, por verte feliz, por ver sonreír tu alma con el cálido viento del desierto. Desierto hermoso, impregnado de inmenso plasma por el Gran Sol Central.
Maestro, así es cómo yo me siento en mis secretos sueños. Sueños ocultos, entre flores violetas de cinamomos. Maestro, a cada instante, mi esencia escapa hacia el laberinto de tus dulces sueños.
Estrellas que puntean el cielo, cada noche acompañan tus sueños. ¡Quién pudiera entrar en uno de ellos, tan dulce que tu rostro inmóvil ilumine la luz de tu propio cielo interno! Déjame entrar un segundo, en ese dulce sueño de paz. Tan sólo quiero, que el fuego de mi propio corazón, caliente el lecho para que reposes tu cálido amor.

Maika Etxarri
Copyright prosa poética

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Acerca de palabrasdeluzypaz

Soy un espíritu libre poeta, enarbolando la bandera de la paz y libertad, en este universo existencial. Vivo en el eterno presente, aquí y ahora, bajo el poder del amor, sin la incertidumbre del mañana, sin la esclavitud del nuevo orden establecido mundial. Maika Etxarri Escritora, poeta, blogger y fotógrafa Autora del libro: La rosa del desierto
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