Encierros de San Fermín

Encierros de San Fermín

Fiesta vista por el hombre

Desde el encierro matinal hasta la corrida vespertina, su imagen inunda toda la ciudad. Mientras Pamplona ultima los preparativos, el toro espera paciente hasta que el chupinazo del mediodía del día 6 lo despierte de su letargo y comience de verdad la cuenta atrás de la primera carrera, veloz, instantánea, peligrosa y emocionante en la que se mezclan la tensión, el miedo, los sustos, los empujones, los montones y, quizá, el primer rasguño o la primera gota de sangre de un mozo atrevido, despistado o con mala suerte.

Y, después, el almuerzo, gigantes y cabezudos, música, baile, el encierro chico, chistorra, alcachofa, pimiento de piquillo, calimocho, pacharán, las peñas, las charangas, la procesión hasta la plaza de toros, la corrida, el ruido ensordecedor, la chica ye-yé, el rey (con dinero y sin dinero yo hago siempre lo que quiero), la merienda, magras con tomate, ajoarriero… Y que prosiga la fiesta nocturna, hasta que la madrugada anuncie el encierro del nuevo día.

Todo está preparado para que comience la fiesta: el vallado, las viandas, las bebidas, el uniforme blanco, el pañuelo rojo y los 490 actos que el Ayuntamiento de la ciudad ha programado para niños y mayores, con un presupuesto de 1,36 millones de euros.

Y está preparado el recorrido del encierro. En la noche del pasado lunes, los operarios de una empresa madrileña aplicaron un líquido antideslizante en el suelo de distintos tramos para facilitar el agarre de las pezuñas de los animales y evitar las caídas, especialmente los días de lluvia.

Todo comienza el viernes, a las doce de la mañana, con el lanzamiento del chupinazo desde el balcón de la casa consistorial. Y a la amanecida del sábado, 7 de julio, día de San Fermín, el primer encierro.

Fiestas vista por el toro

Los toros comienzan su jornada a las ocho de la mañana cuando el sonido de un cohete ordena la apertura de las puertas del Corral de Santo Domingo. Allí, ajenos al bullicio, los animales han pasado la noche tras ¿descanso de varios días en los Corrales del Gas, donde son objeto de la curiosidad popular.

(Realmente observó coincidencias muy similares entre las fiestas de San Fermín y la diversión en el antiguo Coliseo romano)…

A partir de ese momento, los corredores tratan de soltar los nervios apretándose contra las paredes de unas calles ya famosas en el mundo entero: Cuesta de Santo Domingo, plaza del Ayuntamiento, curva de Mercaderes, Estafeta, tramo de Telefónica y callejón de acceso a la plaza, 875 metros del caso viejo de Iruña por donde los toros escapan y huyen despavoridos de la nerviosa muchedumbre y buscan con misterioso entusiasmo la puerta de salida a la dehesa… (¿alguna vez nos hemos puesto en la piel del toro?, ¿acaso hemos empatizado con su dolor, su lenta agonía y sufrimiento innecesario?…

El alma del toro no entiende de violencia, de tortura, ni maldad. El alma de un toro sólo entiende de pastar tranquilo en una dehesa, en unas tierras donde reine la calma, el sosiego y la tranquilidad.
El estress que sufre un toro, al ser sacado de su entorno natural, es un daño irreparable que deja huella imborrable en su sangre, en su espíritu salvaje de libertad.

Mi pregunta es: ¿podría ser posible disfrutar de unas fiestas de San Fermín sin corridas de toros, sin maltrato animal?…
Yo llevo sangre ancestral de esta tierra, soy pamplonica de alma y corazón, pero sinceramente me avergüenzo de ver cómo las fiestas giran en torno al sufrimiento de un toro, animal por excelencia de porte elegante y alma noble. Realmente no puedo entender el sentido que tiene este tipo de maltrato animal.
Yo apuesto por unas fiestas limpias y sanas. Unas fiestas interculturales, abiertas a todas los ciudadanos del mundo, donde se respeten las normas cívicas de la ciudad; unas fiestas de igualdad, unas fiestas sin igual.
Añoro aquellos años donde las mujeres nos sentíamos protegidas. Mi deseo es tener unas fiestas sin manadas de lobos, sin violencia, sin actos de crueldad contra el toro un bello animal, emblemático de la nobleza, del poderío, de la naturaleza salvaje, singular.

Como buena pamplonica, como pamplonica de toda la vida, deseo un día poder disfrutar de unas fiestas sin tortura animal, sin manada de lobos, sin violencia… sin libertinajes, con total igualdad y libertad. Yo apuesto por unas fiestas solidarias, fraternales de justicia, gratitud, paz y verdad. Apuesto por unas fiestas limpias y sanas donde se respete a todos los seres, unas fiestas sin igual!!

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Acerca de palabrasdeluzypaz

Soy un espíritu libre poeta, enarbolando la bandera de la paz y libertad, en este universo existencial. Vivo en el eterno presente, aquí y ahora, bajo el poder del amor, sin la incertidumbre del mañana, sin la esclavitud del nuevo orden establecido mundial. Maika Etxarri Escritora, poeta, blogger y fotógrafa Autora del libro: La rosa del desierto
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