Viajera del alba “la rosa del desierto” por Maika Etxarri

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Viajera del alba

Serás viajera del alba, inmortal águila peregrina, en las crónicas anunciadas de los ancestrales manuscritos egipcios. Atalanta te hostigará en tu espera eterna, en tu eterna madrugada, en el camino de las nubes blancas…
Espíritus de luz blanca se hacinarán en tierras embrujadas y hechizadas por los vientos de Egipto. Y las manadas de lobos se acercarán, cautelosamente, al calor de los fuegos fatuos de tu querido pueblo…

Serás acribillada por el mosquito hiriente, tigre de Egipto. Y sus picaduras mortales se clavarán en tu piel; en tu piel, morena y ardiente.
Permanecerás prisionera del samsara, en una fría cárcel dorada de la esclavitud humana. Serás crisálida de mariposa blanca, en el Sendero Óctuple hacia el Nirvana…

Erato, tu príncipe amado, enaltecido por los dioses del Olimpo, nunca tendrá que temer a tu olvido, ni a tu propio amor cautivo. Y tu secreto de amor será sellado, ocultado en los sarcófagos de la nueva necrópolis helada, en el antiguo Egipto…

En el camino hacia la inmortalidad oirás los sollozos de tu pequeño hijo, en las noches luminiscentes de terror desmedido. Y sus lágrimas dulces, enjugadas, empañadas por tu amor preso y prohibido, agitarán las conciencias de los ángeles negros caídos. ¡Pobre niño herido!, clamarán en los cielos los ángeles divinos. ¡Pobre niño herido!, lacerado por el dolor más desgarrado, por las penas y la esencia de su temido olvido. Y se mecerá extenuado, en tus cálidos brazos, cálidos como hojas de ashoka plateada, como rayos de topacio en el refugio tierno de tu amor más pausado…

Sus lágrimas de plata, gotas de fina lluvia derramadas, silbarán a los vientos del Sáhara; colmando la bendita paciencia de los guardianes del jardín prohibido. Lágrimas esclavizadas, de ríos de plata, empaparán sus mejillas levemente sonrosadas. Lágrimas de un niño, lágrimas del mundo, buscando flores y luces, en los profundos océanos de espejo y cristal. Mares de diamante puro y metal, océanos de tiernos corazones de cristal. Mares de cielos transparentes, donde brotarán amores de espíritus libres hacia la dulce inmortalidad…

Los ronquidos del gran oso blanco desvelarán tus recónditos secretos, entre melodías de almas y ríos, entre arcoíris extraños. Secretos recónditos de amor escaparán a los cielos, a las constelaciones supremas de Cefeo y Perseo. Desplegarán sus alas hialinas, como águilas libertarias, como abanicos blancos alzados al viento de tu desierto…

En la noche de los murciélagos Erato relatará infinitas poesías amorosas a ti, madre, su bella amada idolatrada. Y la transmigración de tu alma será sellada y ocultada, en los sarcófagos de la nueva necrópolis helada. Mientras, Mióstenes guardará la historia de la transmigración de tu inmortal esencia, en tumbas protegidas por arenas movedizas y pardas. Y tu alma inmortal, en ese lugar celeste, contemplará toda la verdad prohibida de la esencia oculta, inteligible…

Los cuatro elementos reales: agua, fuego, tierra, y aire, te protegerán a ti, madre, adorada y querida, de tus enemigos traidores. Y tu alma, ya tranquila, viajará libre en dos corceles blancos alados para reposar a la sombra del olvido cotidiano. Serás viajera del alba, inmortal águila peregrina, mensajera del tiempo inmemorial en el sendero inefable hacia el Moksha, hacia el Nirvana…

Y tu espíritu ya calmado, apaciguado, soñará con un mundo más humano. Un mundo alejado, despojado y distanciado, del apego, de la vil traición y sinrazón. Un paraíso espiritual distanciado de la traición y del cruel engaño…

Remolinos etéreos engullirán su vanidad fatal y su prepotente orgullo. Orgullo mortal y vanidad desmedida del mundo material. Entonarás cánticos al universo celeste, cánticos sánscritos, para apaciguar los ánimos de los dioses Zeus y Marte…

Y tu contacto espiritual, con los estados luminosos de la mente, sentirá el desgarro de los apegos, en tu alma dulce e inmortal… Inmortalidad divina, liberación suprema desmedida… Mientras, el gélido frío se clava, vilmente, en las entrañas más sagradas de la tierra prometida…

Escondidos sentimientos de pasión desenfrenada, escaparán a las cumbres nevadas del eterno Himalaya. Pasión roja de amores sutiles, de amores esenios, bajo los cielos añiles de Asia. Pasión desmedida, desconocida en el antiguo pueblo hebreo. Pasión de amores inmortales, desde tiempos ancestrales, inmemoriales…

Y en el eterno presente, escondes el secreto de la flor de tu pasión. Escondes tus más frágiles sentidos para escuchar los dulces sonidos del bosque eterno y prohibido. Sonidos perfectos y bellos apaciguan, y serenan, los vientos trémulos de tu alma de luz blanca…

Agitada estaba tu esencia, en un mar infinito de tormentas de arena. Y en el eterno presente, serena está tu esencia, al percibir la brisa suave de los vientos, en el desierto de Judea… Vientos indomables rozan corazones puros, entre ocasos y espejismos falsos. Vientos del desierto acarician, con ternura, tu infinito amor inmortal…

Amor de la hija del cielo, de la prometida del viento, amor de un corazón esenio. Desierto de amor tranquilo, amor de fuego sagrado… Amor de instantes sublimes, de instantes etéreos, que funden y abrasan, como los intensos atardeceres, en Kashmir… Amor, pausado y calmado, como sombras de luces y sueños, entre tiernos destellos de soles, entre sutiles perfumes de azahares blancos…

Y en las tormentas del desierto, se oyen sollozos sentidos, en la lejanía… Sollozos, de agua salada, que empapan tus mejillas, levemente sonrosadas y divinas… Y las almas durmientes se agitan en sus más plácidos sueños, al escuchar los gemidos y dulces sollozos de tu querido pueblo…

Hallarás alivio místico en el laberinto oculto de tu mente peregrina. Un alivio, ascético e iniciático, en tu compleja y pragmática plenitud consciente…
Mente peregrina, en el desierto de la vida. Luz blanca viajera, mensajera en el tiempo, desde el principio del Génesis, desde el origen del Universo, desde el Árbol Sagrado de la Vida…

Maika Etxarri
Copyright poesía y fotografía

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Acerca de palabrasdeluzypaz

Soy un espíritu libre poeta, enarbolando la bandera de la paz y libertad, en este universo existencial. Vivo en el eterno presente, aquí y ahora, bajo el poder del amor, sin la incertidumbre del mañana, sin la esclavitud del nuevo orden establecido mundial. Maika Etxarri Escritora, poeta, blogger y fotógrafa Autora del libro: La rosa del desierto
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